Día Internacional de la Paz | MPDL

Día Internacional de la Paz | MPDL

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Replicamos el manifiesto elaborado por Movimiento por la Paz – MPDL para este 21 de septiembre de 2017, en el que se celebrará un acto en la Plaza de Callao.

Frente a las crisis sociales y humanitarias que estamos viviendo en el mundo, la Cultura de Paz es, ahora más que nunca, un gran desafío y una responsabilidad tanto personal como colectiva, pues la paz se garantiza con acuerdos políticos y económicos justos y equitativos, pero también con el compromiso unánime y constante de las personas que conformamos las sociedades.

Quienes compartimos una visión de paz positiva, consideramos que la paz es mucho más que la ausencia de guerra y la vinculamos con la igualdad, la justicia y la sostenibilidad. Sin derechos no hay igualdad y sin igualdad no hay paz. No habrá paz mientras nuestras sociedades y gobiernos continúen impasibles ante el creciente número de personas que, obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de conflictos armados, violaciones de derechos humanos o crisis económicas y humanitarias, pierden y arriesgan sus vidas por llegar a Europa en un mar sin salidas.

No habrá paz mientras la Unión Europea y sus Estados miembros no cumplan sus compromisos de acogida e incidan en las causas que hacen que las personas se vean obligadas a migrar para intentar tener una vida digna en los países de origen. Entendemos que la acogida e integración de las personas migrantes, desplazadas y refugiadas es, además de una obligación legal, un ejercicio personal y político de construcción de paz alineado con dos valores esenciales: el pacifismo y la solidaridad.

Hoy, Día Internacional de la Paz, apelamos al esfuerzo de toda la ciudadanía para la construcción conjunta de una sociedad más justa y exigimos:

  1. Que se habiliten vías legales y seguras para las personas migrantes.
  2. El pleno cumplimiento de los compromisos de acogida adquiridos por la Unión Europea y sus Estados miembros así como la mejora del sistema de acogida para dar respuesta a las urgentes necesidades de las personas refugiadas y desplazadas garantizando sus derechos humanos
  3. Un modelo de Cooperación para el Desarrollo con un claro enfoque a las causas que originan las migraciones en los países de origen
  4. La no criminalización de las personas refugiadas y la utilización de un lenguaje que, unido a las medidas y compromisos anteriormente resaltados, promuevan la convivencia pacífica entre las personas y los pueblo

 

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